¿ he oído que hay que ser muy inteligente para jugar al ajedrez?
Uy, ¡punto comprometido!
¿Y la verdad es que usted qué? Sería interesante que terminase esa frase, ¡aunque es muy poco probable que lo que haya dicho sea cierto! Pero, tranquilo, no se me ponga nervioso, que lo que averigüemos no se lo diremos a su mujer ni a sus amigos – aunque, por más que no se lo quiera creer seguro que ya lo saben -.
Hasta ahora lo que usted demuestra es tener un buen oído, aunque no creo que me sepa decir concretamente dónde escuchó esa frase lapidadora. Y, aunque lo recordara, seguiríamos teniendo un problemilla… ¡porque no es nada claro en qué consiste ser inteligente!
Hemos visto por televisión personas con un “cociente intelectual” – la medida “oficial” de la inteligencia, que tiene sus hándicaps – que, una vez sacados de los campos que dominan, pueden llegar a ser unos incompetentes integrales.
¡Hoy por hoy es más elegante y lógico hablar de varias inteligencias, hombre! Inteligencia numérica, verbal, lógica, espacial, social… Y usted, como el resto de seres humanos, probablemente no sea “inteligente” en todas, pero en algunas seguro que sí. Le adelanto que si se le da bien contar chistes ya tiene una…
Ahora revelaré el secreto más oculto de todos, el que nadie se atreve a creer: los jugadores de ajedrez son personas normales; los hay “más perspicaces” y “más pillos”. ¿Asombrado? Lo sabía…
Así, usted puede encontrarse que pierde al ajedrez con el camarero del bar de la esquina – a quien según su “ránking” propio debería ganar – ¡y en cambio resulta que le llega a ganar al profesor de matemáticas – con dos carreras más – que da clases particulares al hijo de su vecino!
Fecha de Publicación : 2010-04-20 16:29:31