Campeonato del mundo de ajedrez
Campeonato del mundo de ajedrez reconoce a los campeones mundiales de este deporte oficialmente sólo desde el último cuarto del siglo XIX, en que Wilhelm Steinitz se autoproclamó a sí mismo campeón del mundo pero nadie le discutió el título tras su victoria sobre Adolf Anderssen en 1866. Posteriormente se afianzó en este reconocimiento con sucesivas victorias en el torneo de Londres, considerado el más fuerte torneo de la época. Sin embargo, y de manera oficiosa, existen campeones mundiales de ajedrez históricos, como Ruy López de Segura, ajedrecista español que en la segunda mitad del siglo XVI fue enviado por Felipe II a enfrentarse a los más poderosos jugadores de la época, que eran italianos, derrotándolos, perdiendo en 1575, cuando fue derrotado por Leonardo da Cutri en lo que se suele considerar aunque no oficialmente, el primer campeonato del mundo de ajedrez.

Tras sucesivos grandes campeones entre los que destacan Emanuel Lasker, Aleksandr Alejin, José Raúl Capablanca, Mijaíl Botvínnik o Bobby Fischer, llegó una época de dominio de los ajedrecistas de la Unión Soviética, con Anatoli Kárpov en los años 70 y Gari Kaspárov en los 80 y 90, que mantendrían interesantes duelos por el título de campeón mundial.

En 1993 se produce un cisma en el mundo del ajedrez, cuando Kaspárov se enfrentó a la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), formando su propia asociación de jugadores y organizando un campeonato del mundo paralelo. Esta situación se prolongó hasta que en 2006 se produjo un enfrentamiento entre Vladímir Krámnik y Veselin Topalov que persiguió reunificar el título mundial.

Emanuel Laske

Emanuel Lasker nació en Berlinchen (provincia prusiana de Brandenburgo), Alemania el 24 de diciembre de 1868. Falleció en New York el 11 de Enero de 1941.

Lasker era de ascendencia judía, su padre era ministro de la sinagoga de su ciudad natal. Desde niño destacó por su inteligencia, a los 5 años ya tenía algún conocimiento de matemáticas. Su padre le envío a estudiar a Berlín donde le adelantaron dos cursos viendo su potencial. Fue durante esa época cuando aprendió a jugar al ajedrez, con su hermano como improvisado maestro. Pronto comenzó a sorprender a todos por su juego y sus comentarios sobre otras partidas. Decidió que el ajedrez sería la forma en que se ganaría la vida, las razones fueron simples: tenía más posibilidades de hacerse rico y podría viajar por todo el Mundo.

Los comienzos fueron extremadamente duros, las dificultades económicas hicieron que pasase por situaciones realmente desesperadas. En ese tiempo vivía con su hermano Berthold y debido al poco dinero con el que contaban solo disponían de un traje para los dos. Cuando uno de los hermanos salía de casa el otro tenía que quedarse recluido, no era cuestión de salir desnudo a la calle...

Pero Lasker supo sobreponerse a estas dificultades ya que pronto comenzó a obtener triunfos por toda Alemania. Más tarde se desplazó a Inglaterra donde continuó con sus éxitos. Sus victorias le hicieron creer que estaba preparado para retar a Steinitz en busca del Campeonato del Mundo. En 1893 se desplaza a los Estados Unidos donde disputó varios matches en los que salió vencedor sin demasiadas dificultades.

El match se jugó en New York, Philadelphia y Montreal en 1894, el ganador se embolsaría 2.500 dólares y el perdedor sólo 750. Tras unos inicios muy igualados Lasker consiguió imponer su mejor juego venciendo 5 partidas seguidas y aunque Steinitz luchó aguerridamente hasta el final nada pudo hacer para retener su corona. El resultado final fue 12-7 (10 victorias para Lasker, 5 para Steinitz y 4 tablas.

La oportunidad definitiva de demostrar su potencial le llegó en un nuevo match por el campeonato del Mundo, su rival sería un viejo conocido. Pues si, de nuevo se enfrentaría a Wilhelm Steinitz que había ganado este derecho en el torneo de San Petersburgo (1895). El austriaco había agotado sus últimas energías en tierras rusas y llegó al match muy justo de fuerzas, no hay que olvidar que tenía 60 años. Como era de esperar el joven Lasker venció cómodamente, el resultado final fue 12'5-4'5 (10 victorias, 2 derrotas y 5 tablas).

Una vez retenida su corona, Lasker dejó aparcado el ajedrez y se dedicó a terminar sus estudios de Matemáticas y Filosofía, doctorándose en la Universidad de Erlangen en 1900. De hecho Lasker le daba más importancia a sus conocimientos en estos dos campos que al ajedrez, éste último lo utilizaba principalmente para ganarse la vida. A lo largo de su carrera hubo largas épocas donde abandonaba el ajedrez y se dedicaba de lleno a estas dos.
Al año siguiente un nuevo rival llamó a su puerta dispuesto a arrebatarle el cetro de Rey del ajedrez. Y esta vez Lasker no se podía negar, el jugador que lanzó el guante al campeón fue Siegbert Tarrasch, con quien mantenía una manifiesta enemistad. Ambos jugadores divergían en cuanto a su concepción del ajedrez, además Tarrasch había mostrado muy malos modos cada vez que se había referido a Lasker.

El único rival que consiguió plantar cara a Lasker en un match por el Campeonato del Mundo fue Carl Schlechter. De hecho Schlechter puede presumir de no haber sido derrotado, el match terminó en empate: 5-5 (1 victoria para cada uno y 8 tablas). El encuentro tuvo lugar en Viena y Berlín en el año 1910. Como se esperaba reinó la igualdad, con muchas partidas que finalizaron en tablas. Se llegó a la última partida con empate en el marcador, pero Schlechter necesitaba imperiosamente la victoria ya que el empate daba el título al campeón vigente. Dicha partida fue espectacular, Schlechter olvidó su estilo conservador y se lanzó a atacar hasta con el último peón, Lasker se defendió con orden y precisión y consiguió forzar las tablas que le permitían retener el título. Tras el match, Schlechter fue bautizado como "Campeón de medio Mundo"

Lasker también fue pionero en otros aspectos, fue el primer ajedrecista en exigir altas sumas de dinero por participar en exhibiciones, match o torneos (como más tarde haría Bobby Fischer). El campeón tenía miedo a terminar como Steinitz, que tras haberlo sido todo en el mundo del ajedrez acabó viviendo de la caridad. Trató de que los Maestros fuesen tratados como la parte fundamental del ajedrez (razón no le faltaba) y que acorde a esto se les pagase lo que merecían.

Como toda historia tiene su fin el reinado de Lasker terminó en el año 1921, aunque con el mejor sucesor posible: el cubano José Raúl Capablanca.

Tras 3 negociaciones fallidas, por las diferencias en las condiciones impuestas por Lasker, llegó la I Guerra Mundial por lo que el match se tuvo que posponer. Tras 11 años sin defender su título llegó el momento de volver al tablero para pelear hasta la extenuación. El lugar elegido fue la patria del aspirante: La Habana. En este largo periodo de tiempo Lasker había vencido en varios torneos, por lo que la opinión general es que las fuerzas estaban muy equilibradas. El match comenzó con igualdad, con varias partidas en tablas, pero poco a poco las fuerzas comenzaron a fallar a Lasker que terminó siendo superado por el juego perfecto de Capablanca. El campeón del mundo no logró la victoria en ninguna de las partidas. Lasker comentó que se había visto muy afectado por el húmedo clima cubano, lo que había ido limando sus fuerzas poco a poco. El resultado final del match fue 9-5 (4 victorias de José Raúl y 10 tablas).

Tras las desavenencias iniciales entre los dos jugadores, Lasker supo reconocer su derrota y alabó el juego de su rival en una revista holandesa para la que escribía.

Tras la perdida de su corona, Lasker estuvo dos años sin competir. Su regreso a la competición fue muy exitoso, logrando varias victorias en grandes torneos como Märisch-Ostrau o New York, donde estuvieron los mejores: (New York 1924). Es impresionante como Lasker se impuso a este grupo de jugadores (¡¡incluido Capablanca!!), hay que tener en cuenta que ya tenía una edad avanzada. Tantas hazañas demuestran que ha sido uno de los más grandes ajedrecistas de todos los tiempos.

Evidentemente Lasker renunció a jugar bajo la bandera alemana y tras huir a Londres comenzó a jugar bajo bandera inglesa, para terminar jugando bajo la bandera de la URSS.

Su último torneo lo disputó en Nottingham, en 1936, desplegando un juego todavía de gran nivel. Tras esto regresó a los Estados Unidos donde pasó los últimos años de su vida. Durante esos últimos años recibió la visita de jóvenes jugadores, ávidos por escuchar los consejos de una leyenda viva del ajedrez. Podéis ver su palmarés completo en el siguiente enlace. Así como el desarrollo de todos los matches por el Cto del Mundo en.

Lasker fue un gran jugador de ataque con frecuentes combinaciones en su partidas. Pero no sólo ese rasgo define su juego; fue un jugador muy completo, perfecto dominador del juego posicional y experto en los finales. Personalmente me gusta que Lasker buscase la belleza en muchas de sus partidas a pesar de ser un gran jugador posicional, estilo con el que hubiese conseguido ganar sin tomar riesgos.

Fecha de Publicación : 2010-04-22 11:18:20



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